Este individuo, al igual que Díaz Ordaz, Echeverría, Zedillo
y otras figuras igualmente pútridas,
son como bestias; carecen de humanidad. Esta es
una razón para reconocerlo como Copete Genocida
¿Quieres premiarlo? Vota por él o no votes; la abstención le dará fuerza al chacal descerebrado
MEXICO, D.F. (apro).- Sólo la concepción patrimonialista del poder,
pero sobre todo la insolencia de creer que los mexicanos son estúpidos,
explica que el priista Enrique Peña Nieto ofrezca como novedad lo que la
Constitución consagra como derechos para los mexicanos y obligaciones
para los gobernantes.
El Manifiesto para una Presidencia
democrática, el decálogo que Peña Nieto afirma que contiene los
“principios políticos” a los que se apegará si es electo presidente de
la República, es una manipulación por hacer creer que con él los
mexicanos tendrán las libertades que la Constitución consagra hace casi
dos siglos.
Y hay algo más grave: Si Peña Nieto dice que ese
“manifiesto” es su respuesta a la movilización de los jóvenes en su
contra, rubricada como #YoSoy132, entonces no ha entendido que éstos se
han levantado precisamente contra esa visión patrimonialista, falaz e
insolente del poder de la que él se ufana –como en la Universidad
Iberoamericana– y que su documento ratifica.
El decálogo de Peña
Nieto es, también, la aceptación involuntaria de su ignorancia sobre la
Constitución, aun cuando se graduó de abogado en la Universidad
Panamericana –que quizá por eso no quiere visitar– y, si él no es el
autor del documento, entonces la confesión es que tiene más asesores que
ideas.
¿Cuál respeto? El copete genocida sigue la tradición priísta de la traición y la mentira:
Por Victor Hernández
Enrique Peña Nieto y Pedro Joaquín Coldwell
podrían decir que respetan a los estudiantes de la marcha Yo Soy 132, y
que el decálogo de Peña Nieto y que respetan a los disidentes y las
arañas. Pero la realidad es que el PRI desató una guerra sucia contra
los estudiantes de ese movimiento.
Prueba de lo anterior son las
declaraciones de candidatos del PRI a diputados, quienes tachan a los
estudiantes, lo menos, de manipulados e insensatos, y lo peor, de ser
infiltrados por las FARC.
Por ejemplo, de acuerdo con Tribuna de Querétaro, el candidato del PRI a diputado local por el IV distrito de Querétaro, Pablo Meré Alcocer, dijo en una entrevista radiofónica:
“Estos
jóvenes eran unos niños cuando el PRI dejó el gobierno, por lo tanto,
no plantean las cosas con objetividad y a la crítica yo no le veo
fondo”.
Marcos Cháves de Contralínea
La imaginación crea la realidad
Richard Wagner
El simulacro nunca es aquello que oculta la verdad. Es la verdad la que oculta que no hay verdad alguna. El simulacro es cierto
Con la instantaneidad de la información, ya no queda tiempo para la historia
No hay afrodisíaco como la inocencia
Jean Baudrillard
La inocencia no tiene nada que temer
Jean Baptiste Racine
La realidad es irritantemente veleidosa. Hace cortocircuito
con la simulación. Se niega empecinadamente a seguir de manera
escrupulosa con la estrategia mediática que le fue construida para
convertirse en una existencia imaginada. Aun en los lugares más
imprevistos, como ocurrió en el sacrosanto negocio universitario de los
jesuitas, irrumpe abruptamente, herética, indómita, hasta desquiciar a
los que se han declarado como los propietarios de la verdad revelada, al
grado de transformarlos en hilarantes energúmenos (como sucedió con
Héctor Aguilar Camín, a quien poco le faltó para descuartizar vivo
al periodista Jenaro Villamil); a esos mercenarios que sin el menor
desdoro entintan sus plumas en los vertederos más rentables, y que con
aturdidores golpes publicitarios tratan de convencer a los ignorantes
votantes de un hecho consumado, providencial (consummatum est: todo está cumplido): el inquebrantable retorno electoral del ave fénix priísta. Con su flamante nuevo césar a horcajadas, acompañado por su gaviota real, cuya frívola y esquizofrénica tele-irrealidad trata de venderla como una mercancía afamada, glamorosa, estilizada como una Carla Bruni o una Jacqueline Kennedy.
Sobran razones que justifican la colérica respuesta de los
cancerberos de Enrique Peña Nieto, los Pedro Joaquín Coldwell, Emilio
Gamboa o Arturo Escobar, de los plumíferos del statu quo y
de los monstruos de los grupos de poder, encabezados por Emilio
Azcárraga y Ricardo Salinas, que crearon al engendro y que alquilan la
franquicia del Partido Revolucionario Institucional para tratar de
asegurar que la alternancia garantice la continuidad del viejo régimen
autoritario-neoliberal, en contra de aquellos estudiantes de la
Universidad Iberoamericana que, inusitadamente, rechazaron y
cuestionaron ásperamente la presencia del candidato del sistema en sus
instalaciones. Digo inusitado pero no imprevisible, dada la tradición de
los jesuitas en la defensa de los derechos humanos, y el descontento,
abierto o soterrado, que priva en diversos sectores de la población en
contra del consenso autoritario: el sistema político opresivo, las
elites depredadoras y su modelo económico neoliberal, y sus operadores
nominales priístas y panistas. Respuesta que se ha manifestado en
instituciones como el empresarial Tecnológico de Monterrey (aquí sí,
increíblemente, despidieron masivamente al amoroso candidato de la
“izquierda” –por llamarlo de alguna manera– institucional con el grito
de “¡presidente!, ¡presidente!” y “¡es un honor estar con Obrador!”; y
que llegó acompañado con la expanista Tatiana Clouthier y los
desahuciados oligarcas Fernando Canales, Alfonso Romo y Cristina Sada), o
en las universidades públicas como la de Querétaro, Coahuila o
Guadalajara, donde los estudiantes, en una especie de termómetro social,
muestran su malestar hacia los Partidos Revolucionario Institucional
(PRI), Acción Nacional (PAN), Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva
Alianza (Panal).
Residual e involuntariamente, el alumnado de la Ibero no sólo reflotó el gorila diazordacista
que los “nuevos” priístas y sus manipuladores de la información llevan
dentro, y que los calificaron de “porros”, “acarreados”, “infiltrados”,
descalificaciones aderezadas con las amenazas por parte de golpeadores a los 131 estudiantes que dieron la cara para refrendar su constitucional derecho a la libertad de expresión; matones que,
por cierto, ya se presentaron en los cacicazgos priístas de Michoacán,
Coahuila, Veracruz; en estos dos últimos estados arremetieron a golpes
en contra de quienes se manifestaron en contra de Enrique Peña Nieto.
También desnudaron a un Peña desorientado, carente de recursos
para enfrentar adecuadamente las situaciones adversas, las cuales,
naturalmente, aparecen ante quienes deciden participar en el circo político, irascible: “¡Chingada madre!
¡Estamos en campaña! ¿No te das cuenta?”, le gritó y manoteó al capitán
Gustavo Cuevas, su jefe de seguridad, por empujar a una simpatizante,
en su visita a San Luis Potosí, según dice Álvaro Delgado que testificó
Jesusa Cervantes, ambos de la revista Proceso).
Pero lo fundamental es que con los gritos de “corrupto”,
“feminicida”, “cobarde”, “asesino” y “Atenco”; los señalamientos a sus
relaciones con Carlos Salinas de Gortari o Elba Esther Gordillo, entre
otras lindezas, además del zapato de cortesía que le fue
arrojado como rúbrica en su desesperada fuga del edificio (que rememoró
al periodista Muntazer al Ziadi, que en 2008, al grito de “toma tu beso
de despedida, pedazo de perro”, aventó su calzado al baby Bush, en su
despedida de Irak, país al que sometió a un baño de sangre), los
estudiantes perforaron el cuidadoso blindaje publicitario construido
alrededor de Enrique Peña, el cual parecía invulnerable. Pusieron en
duda a las encuestas y a los encuestadores mismos que lo presentan como
imbatible, que lo perfilan como el inevitable triunfador electoral con
un amplio margen que asimismo le redituará a su partido el control del
Congreso de la Unión, como si la historia ya se hubiera escrito a partir
de 2009, cuando el PRI se convirtió en la mayoría relativa en las dos
cámaras y ganó diversas gubernaturas.
La guerra sucia del PRInosáurico encopetado: Vean las porquerías que publica el periódico "Mierdenio"
"Y yo voy a seguir insistiendo que se actúe con libertad para que no se
de pretexto, que no se tenga que a recurrir a lo que hizo hoy Milenio,
sin ningún fundamento, o sea, decir: “López Obrador, yo soy el 132”, no
se pasen.
Y luego dicen pero por qué se enojan los jóvenes, cómo van pensar así
los jóvenes que no están manipulando, si es una burda manipulación y que
no se enoje tampoco Marín y Ciro, o sea, espero que me comprendan, pero
es una mentira."