Cuernavaca, la ciudad de la eterna balacera
Política cero
Jairo Calixto Albarrán

2009-12-18•Al Frente
Justo cuando estamos ansiosos por la boda de Gloria Trevi, ese ejemplo de superioridad moral y de sensibilidad suprema, pasan estas cosas.
Y pensar que en los viejos buenos tiempos hasta el Sha de Irán, en su graciosa huída, encontró en Cuernavaca —idílico paraje de la geografía morelense— la paz y la tranquilidad que no podía encontrar en Teherán cuando los ayatolas tomaron su palacio por asalto. Ahora, con eso de que no hay un Hoy no circula para las matazones, como que ni La Familia tendría ganas de pasar un bonito fin de semana en la ex hacienda de Temixco o en la legendaria discoteque Táizz por temor, no al qué dirán, sino a las balas perdidas.
¿Dónde quedó la tierra del balneario, las cafés cantantes, el antro fresa y el inolvidable helicóptero del amor del ex gobernator cachondo Estrada Cajigal?
Llama la atención, primero, que este tipo de apañones no hubieran sucedido antes: a falta de chivos expiatorios, estas cosas funcionan muy bien mediáticamente. Digo, con los avances en estas materias de recontraespionaje, sonaba tan inverosímil que no agarraran a un pez gordo del narcotráfico (o sea, ni con La Tuta habían podido nuestras fuerzas de disuasión calderónicas)

como lo ha sido la incapacidad de los gringos, con su tambache tecnológico, de dar con el paradero de Osama bin Laden. Luego es de notarse que haya sido la Armada la encargada de albergar y generar un grupo de élite para esta clase de acciones. Ese es el nivel de confianza que hay en el Ejército y la SSP. Y eso que casi ni están infiltrados.
La muerte de La Muerte, como le decían a Arturo Beltrán Leyva, quien introdujera en la escena de la narcoguerra los desmembramientos para documentar la hiperviolencia, puso a los representantes del régimen como atlantistas luego de clavarle el primer y único gol al Barcelona, pero pasada la encantadora pastorela, seguramente veremos cómo se soltarán los demonios con las de grueso calibre para vengar a su jefe de jefes.
Todos se preguntan por el incierto destino del cártel de los Beltrán (claro, sabemos que la vida seguirá igual), la caída de Ramón Ayala y el berrinche que hizo Genaro García Luna por no haber sido invitado al show, pero nadie parece tener el mínimo interés por las hetairas que amenizaban la narcoposada en Tepoztlán. ¡Qué gachos!
Ya sólo vas a poder pisar las calles nuevamente de lo que fue Cuernaroca ensangrentada.
¿La Trevi invitará a Sergio Andrade a manera de padrino y amenizarán Los Cadetes de Linares?
Para mí que estarán mejor las bodas gay.
Con esta me despido hasta el 2010. ¡Felicidades a todos! ¡Arriba la banda salvajemente twittera!



















































































